La felicidad no se vive,
se recuerda…
Cuando sucede es rutina,
al recordarla es genuina.
Es como esa sensación
que siento si a lo perdido
no le di el justo valor
mientras estuvo conmigo.
Es como olvidar a Dios
si las cosas me van bien.
Cuando las cosas van mal,
me acuerdo que existe él.
Daba por establecido
que mi planta era bonita.
Cuando quise ponerle agua
mi flor ya estaba marchita.
Pensé en la felicidad
como estado permanente,
y al quererla valorar
ya no la tenía presente.
Tuve la felicidad
y no la reconocía.
La que no reconocí
se volvió melancolía…
sábado, 9 de enero de 2010
viernes, 9 de octubre de 2009
TU VIENTRE
Pon las manos en el vientre
donde creció mi semilla.
Tú eres mi origen, mi fuente.
Si mi cuerpo queda inerte
quiero que mi alma regrese
a ti para tener vida.
Tú serás fiel testimonio
de que tu hijo sigue vivo.
Lo dirás, lo escucharé.
Pues volveré de algún modo
donde inició mi camino,
y en tu voz me arruyaré.
Si me adelanto a ti Madre,
¿qué paraíso más grande
podría brindarme mi Dios?
No veo lugar más tierno
ni descanso más eterno
que volver a tu interior.
Pero estoy contigo Madre.
Quita tus manos del vientre
que necesito tu abrazo.
Abrázame fuertemente
y llévame nuevamente
con cariño a tu regazo.
Ya quita de mí tus manos.
Quítame de tu regazo
que quiero abrazarte yo.
Ya ven a mis brazos, ¡vamos!
Quiero abrazar el regalo
más grande que Dios me dió.
donde creció mi semilla.
Tú eres mi origen, mi fuente.
Si mi cuerpo queda inerte
quiero que mi alma regrese
a ti para tener vida.
Tú serás fiel testimonio
de que tu hijo sigue vivo.
Lo dirás, lo escucharé.
Pues volveré de algún modo
donde inició mi camino,
y en tu voz me arruyaré.
Si me adelanto a ti Madre,
¿qué paraíso más grande
podría brindarme mi Dios?
No veo lugar más tierno
ni descanso más eterno
que volver a tu interior.
Pero estoy contigo Madre.
Quita tus manos del vientre
que necesito tu abrazo.
Abrázame fuertemente
y llévame nuevamente
con cariño a tu regazo.
Ya quita de mí tus manos.
Quítame de tu regazo
que quiero abrazarte yo.
Ya ven a mis brazos, ¡vamos!
Quiero abrazar el regalo
más grande que Dios me dió.
martes, 6 de octubre de 2009
EL SEXO DEBIL
¿El sexo débil?
Sí. Yo lo soy ante mi Madre.
Como esa mujer no hay nadie.
Si hay mejores o como ella
han de ser de otros poetas,
y si no, de otros planetas.
El sexo débil?
Sí. Lo soy ante mis hermanas.
Todas llenas de valía.
Si acaso en algún instante
por mal hijo con mi Madre,
con ellas yo la suplía.
Si acaso fue insuficiente
el pan para nuestra mesa,
también hubo qué comer
gracias al esfuerzo de ellas.
Si el valor a la mujer
se ha sembrado en mi consciencia,
por ellas tengo esa herencia.
Si enfermo o descarrilado,
débil o desconsolado,
no hay mejores enfermeras
que con mano suave y dura
alguna me haya cuidado.
¿El sexo débil?
Sí. Yo lo soy ante mi hija.
Esa niña que me altera
con todas sus travesuras,
y que a la vez, muy certera,
sabe que con su sonrisa
ya me quitó el armadura.
¿Débiles mis compañeras?
Pero si con su trabajo
y con sus capacidades,
nos hacen saber a diario
que por mucho son mejores,
si acaso no son iguales.
¿El sexo fuerte?
Todas ellas, y con ellas
yo no soy el sexo débil.
Ellas son mi fortaleza.
Sí. Yo lo soy ante mi Madre.
Como esa mujer no hay nadie.
Si hay mejores o como ella
han de ser de otros poetas,
y si no, de otros planetas.
El sexo débil?
Sí. Lo soy ante mis hermanas.
Todas llenas de valía.
Si acaso en algún instante
por mal hijo con mi Madre,
con ellas yo la suplía.
Si acaso fue insuficiente
el pan para nuestra mesa,
también hubo qué comer
gracias al esfuerzo de ellas.
Si el valor a la mujer
se ha sembrado en mi consciencia,
por ellas tengo esa herencia.
Si enfermo o descarrilado,
débil o desconsolado,
no hay mejores enfermeras
que con mano suave y dura
alguna me haya cuidado.
¿El sexo débil?
Sí. Yo lo soy ante mi hija.
Esa niña que me altera
con todas sus travesuras,
y que a la vez, muy certera,
sabe que con su sonrisa
ya me quitó el armadura.
¿Débiles mis compañeras?
Pero si con su trabajo
y con sus capacidades,
nos hacen saber a diario
que por mucho son mejores,
si acaso no son iguales.
¿El sexo fuerte?
Todas ellas, y con ellas
yo no soy el sexo débil.
Ellas son mi fortaleza.
sábado, 3 de octubre de 2009
TAL VEZ
Tal vez no imaginas ésto.
Pero si acaso imaginas
que la razón de estas líneas
es por la emoción que siento
con todo lo que me inspiras,
debo decir... que lo acepto.
¿Sábes qué siento por ti?
Te lo diré de este modo
por no hacerlo complicado:
Si yo fuera para alguien
lo que tú eres para mí...
yo me sentiría soñado.
Ahí tienes; así de fácil.
Una manera muy simple
de expresar mis inquietudes.
Cómo no va a ser así
si yo sólo veo en ti
un ser lleno de virtudes.
No concibo otra manera
de ser más claro y preciso.
Imagina que la vida
es una gran hechicera,
yo su conejillo de indias
y tú su flamante hechizo.
Y claro, no te conozco
y pensarás que exagero
diciéndote todo ésto.
Pero he mirado tu rostro
y en esos ojos tan tiernos
respaldo mis fundamentos.
Pensarás también, acaso,
que soy alguien fantasioso;
y así es... exactamente.
Haberte hallado a mi paso
es como haber encontrado
un agradable aliciente.
Apenas puedo creer
cómo me quitas el sueño;
y cómo la imagen tuya
permanece en mi cabeza.
No me pregunto si es bueno, o no,
y en verdad, no me interesa.
Al igual tú, no me juzques.
No preguntes ni cuestiones
si me has dado o no motivos.
¿Acaso hay reclamaciones
de los árboles al cielo
por hacerlos sentir vivos?
Es ilógico ¿verdad?
Un árbol, en realidad,
tan sólo extiende sus ramas
en señal de gratitud.
Así tú mi bella dama,
así me cautivas tú.
Por eso déjame ser
un poeta cautivado;
pues me siento entusiasmado
con esa voz que me arruya.
Por eso no digas nada...
¿¡Cómo!? si la culpa es tuya.
Y es que sabes: Yo diría
que a causa de lo que inspiras
ésto vino a suceder.
Pues me haces sentir que quiero;
que soy capaz y que puedo
hacer feliz a una mujer.
No me juzques. No cuestiones.
No busques explicaciones
para entender mi conducta.
A mí no me queda claro
cómo es que me has hechizado;
y mira, no hago preguntas.
He pensado mucho en ti,
y te sueño, y te veo,
y me haces sentir feliz
y por ti me siento vivo.
Tú no sabes cuánto das
más yo sé cuánto recibo.
Sólo soy un soñador,
y qué mas dá, no me importa.
De alguna forma la vida
conmigo es muy bondadosa;
pues para fortuna mía,
me inspira una musa hermosa.
Porque si fuera pintor
serías mi mejor pintura;
y si fuera un escultor
tú serías mi escultura.
Pero mira, soy poeta
y tu esencia es mi escritura.
...Llevo conmigo tu imagen,
pues reconforta mi alma,
la inquieta y la tranquiliza.
Te escribo para agradarte
sin esperar de ti nada...
Bueno... sólo una sonrisa.
Pero si acaso imaginas
que la razón de estas líneas
es por la emoción que siento
con todo lo que me inspiras,
debo decir... que lo acepto.
¿Sábes qué siento por ti?
Te lo diré de este modo
por no hacerlo complicado:
Si yo fuera para alguien
lo que tú eres para mí...
yo me sentiría soñado.
Ahí tienes; así de fácil.
Una manera muy simple
de expresar mis inquietudes.
Cómo no va a ser así
si yo sólo veo en ti
un ser lleno de virtudes.
No concibo otra manera
de ser más claro y preciso.
Imagina que la vida
es una gran hechicera,
yo su conejillo de indias
y tú su flamante hechizo.
Y claro, no te conozco
y pensarás que exagero
diciéndote todo ésto.
Pero he mirado tu rostro
y en esos ojos tan tiernos
respaldo mis fundamentos.
Pensarás también, acaso,
que soy alguien fantasioso;
y así es... exactamente.
Haberte hallado a mi paso
es como haber encontrado
un agradable aliciente.
Apenas puedo creer
cómo me quitas el sueño;
y cómo la imagen tuya
permanece en mi cabeza.
No me pregunto si es bueno, o no,
y en verdad, no me interesa.
Al igual tú, no me juzques.
No preguntes ni cuestiones
si me has dado o no motivos.
¿Acaso hay reclamaciones
de los árboles al cielo
por hacerlos sentir vivos?
Es ilógico ¿verdad?
Un árbol, en realidad,
tan sólo extiende sus ramas
en señal de gratitud.
Así tú mi bella dama,
así me cautivas tú.
Por eso déjame ser
un poeta cautivado;
pues me siento entusiasmado
con esa voz que me arruya.
Por eso no digas nada...
¿¡Cómo!? si la culpa es tuya.
Y es que sabes: Yo diría
que a causa de lo que inspiras
ésto vino a suceder.
Pues me haces sentir que quiero;
que soy capaz y que puedo
hacer feliz a una mujer.
No me juzques. No cuestiones.
No busques explicaciones
para entender mi conducta.
A mí no me queda claro
cómo es que me has hechizado;
y mira, no hago preguntas.
He pensado mucho en ti,
y te sueño, y te veo,
y me haces sentir feliz
y por ti me siento vivo.
Tú no sabes cuánto das
más yo sé cuánto recibo.
Sólo soy un soñador,
y qué mas dá, no me importa.
De alguna forma la vida
conmigo es muy bondadosa;
pues para fortuna mía,
me inspira una musa hermosa.
Porque si fuera pintor
serías mi mejor pintura;
y si fuera un escultor
tú serías mi escultura.
Pero mira, soy poeta
y tu esencia es mi escritura.
...Llevo conmigo tu imagen,
pues reconforta mi alma,
la inquieta y la tranquiliza.
Te escribo para agradarte
sin esperar de ti nada...
Bueno... sólo una sonrisa.
lunes, 28 de septiembre de 2009
TU POEMA
Quiero escribir un poema
que sea por demás bonito;
que acapare tu atención.
Que cuando lo leas sea
muy bello desde el principio.
Que logre plasmarte en él
de manera digna y fiel.
Que me inspire de tal modo
que un papel resalte todo
lo bueno de tu persona
y lo valioso de tu esencia.
Que me llene de sapiencia
para poder escribir
lo mejor de inicio a fin.
Y que encuentre mil pretextos
mientras escribo todo esto
para acordarme de ti.
Aunque hasta hoy, es así.
Porque tu imagen en mí
ya se ha vuelto indispensable;
y ya me hice inseparable
de un recuerdo que no cesa.
Hay una canción que versa
que en la soledad del templo
no puedes mirar a Dios,
pero sientes su presencia.
Ya lo creo, porque yo
por tí sentí esa experiencia.
Tú sabes. Aquél poema.
Aquél poema que escribo
creyendo que es para alguien
que aún no he conocido.
Quisiera que fueras tú,
pero tú no estás conmigo.
Dime... dime la verdad.
¿Ya te había conocido?
¿Eres la protagonista
de aquél poema que escribo?
...Sería un bello final
si lo termino contigo
Necesitaba decirlo...
Y lo digo en tu poema
pues no encuentro otra manera.
Aunque sabes. Me reprimo
porque realmente no digo
todo lo que yo quisiera.
Mil cosas más te dijera.
Pero diga lo que diga,
y aunque es para mi un honor
poder llamarte mi amiga,
quisiera tener... mejor...
mejor es que no lo diga.
Me causas melancolía.
No dejas de ser un sueño
ajeno a mi realidad.
Mas no sé por qué me quejo
si gracias a Dios ya tengo
la gloria de tu amistad.
Sé que me comprenderás,
pero es difícil estar
soportando un sentimiento.
Y vé, qué contrariedad;
pensaba escribir de ti
y escribí de lo que siento.
Perdóname.
Sólo intento engrandecer
lo más bello de tu ser,
y hablar de lo que ocasionas
con la bondad de tu alma
a el alma de otras personas.
Y a la mente que reacciona
con sólo escuchar tu nombre,
y a la locura de este hombre
que abusa de las ideas
y de la imaginación
para escribirte un poema.
¿Qué más te puedo decir?
Ah, que es complicado sentir
y permanecer callado.
Que no sé por qué el destino
nos colocó a ti y a mí
entre el tiempo y el espacio.
También entre otras personas,
entre mundos diferidos
y entre varias circunstancias.
Pero qué feliz me siento
por haberte conocido.
Y al asimilar todo ésto
sólo puedo decir... gracias.
que sea por demás bonito;
que acapare tu atención.
Que cuando lo leas sea
muy bello desde el principio.
Que logre plasmarte en él
de manera digna y fiel.
Que me inspire de tal modo
que un papel resalte todo
lo bueno de tu persona
y lo valioso de tu esencia.
Que me llene de sapiencia
para poder escribir
lo mejor de inicio a fin.
Y que encuentre mil pretextos
mientras escribo todo esto
para acordarme de ti.
Aunque hasta hoy, es así.
Porque tu imagen en mí
ya se ha vuelto indispensable;
y ya me hice inseparable
de un recuerdo que no cesa.
Hay una canción que versa
que en la soledad del templo
no puedes mirar a Dios,
pero sientes su presencia.
Ya lo creo, porque yo
por tí sentí esa experiencia.
Tú sabes. Aquél poema.
Aquél poema que escribo
creyendo que es para alguien
que aún no he conocido.
Quisiera que fueras tú,
pero tú no estás conmigo.
Dime... dime la verdad.
¿Ya te había conocido?
¿Eres la protagonista
de aquél poema que escribo?
...Sería un bello final
si lo termino contigo
Necesitaba decirlo...
Y lo digo en tu poema
pues no encuentro otra manera.
Aunque sabes. Me reprimo
porque realmente no digo
todo lo que yo quisiera.
Mil cosas más te dijera.
Pero diga lo que diga,
y aunque es para mi un honor
poder llamarte mi amiga,
quisiera tener... mejor...
mejor es que no lo diga.
Me causas melancolía.
No dejas de ser un sueño
ajeno a mi realidad.
Mas no sé por qué me quejo
si gracias a Dios ya tengo
la gloria de tu amistad.
Sé que me comprenderás,
pero es difícil estar
soportando un sentimiento.
Y vé, qué contrariedad;
pensaba escribir de ti
y escribí de lo que siento.
Perdóname.
Sólo intento engrandecer
lo más bello de tu ser,
y hablar de lo que ocasionas
con la bondad de tu alma
a el alma de otras personas.
Y a la mente que reacciona
con sólo escuchar tu nombre,
y a la locura de este hombre
que abusa de las ideas
y de la imaginación
para escribirte un poema.
¿Qué más te puedo decir?
Ah, que es complicado sentir
y permanecer callado.
Que no sé por qué el destino
nos colocó a ti y a mí
entre el tiempo y el espacio.
También entre otras personas,
entre mundos diferidos
y entre varias circunstancias.
Pero qué feliz me siento
por haberte conocido.
Y al asimilar todo ésto
sólo puedo decir... gracias.
domingo, 20 de septiembre de 2009
SI TÚ ESTUVIERAS CONMIGO
Comúnmente soy alegre;
pero cuando pienso en ti
me siento muy deprimido.
Todo sería diferente
si tú estuvieras aquí,
si tú estuvieras conmigo.
Prometo que si te encuentro
te llenaré del cariño
que almaceno en mi ternura.
Confieso que al no encontrarte
mi cariño en otras partes
lo he tirado a la basura.
Pues el amor que te guardo
algunas veces lo he dado
a quien he creido buena;
pero desgraciadamente
éste lo he desperdiciado
con quien no vale la pena.
Y es que pienso tanto en ti,
que cuando confío en alguien
me arriesgo en mi proceder.
Tanto tiempo te he buscado
que me ilusiono pensando
que tú eres esa mujer.
Y es que debes de saber
que yo soy un soñador.
He vivido entre mis sueños
viviendo en la realidad;
y por concebirte en ellos,
eres mi debilidad.
Si vieras cuánto deseo
que aparezcas en mi vida;
que la ilusión que yo tengo
sea ilusión compartida;
que en lugar de tener sueños,
tenga yo tu compañía.
Tal vez donde tú te encuentras
estarás pensando en mí
como en ti yo estoy pensando.
Tal vez tú también me esperas
mientras yo espero por ti,
y también me estás buscando.
En verdad que me haces falta.
Quiero compartir contigo
todo lo que traigo dentro.
Aquí muy dentro de mi alma
te guardo todo el cariño
que te daré, si te encuentro.
pero cuando pienso en ti
me siento muy deprimido.
Todo sería diferente
si tú estuvieras aquí,
si tú estuvieras conmigo.
Prometo que si te encuentro
te llenaré del cariño
que almaceno en mi ternura.
Confieso que al no encontrarte
mi cariño en otras partes
lo he tirado a la basura.
Pues el amor que te guardo
algunas veces lo he dado
a quien he creido buena;
pero desgraciadamente
éste lo he desperdiciado
con quien no vale la pena.
Y es que pienso tanto en ti,
que cuando confío en alguien
me arriesgo en mi proceder.
Tanto tiempo te he buscado
que me ilusiono pensando
que tú eres esa mujer.
Y es que debes de saber
que yo soy un soñador.
He vivido entre mis sueños
viviendo en la realidad;
y por concebirte en ellos,
eres mi debilidad.
Si vieras cuánto deseo
que aparezcas en mi vida;
que la ilusión que yo tengo
sea ilusión compartida;
que en lugar de tener sueños,
tenga yo tu compañía.
Tal vez donde tú te encuentras
estarás pensando en mí
como en ti yo estoy pensando.
Tal vez tú también me esperas
mientras yo espero por ti,
y también me estás buscando.
En verdad que me haces falta.
Quiero compartir contigo
todo lo que traigo dentro.
Aquí muy dentro de mi alma
te guardo todo el cariño
que te daré, si te encuentro.
sábado, 19 de septiembre de 2009
ORACIÓN PARA UNA MADRE
Mami.
Ya puedo decir papá;
ya doy mis primeros pasos.
Pero, dónde estás mamá?
Porqué no siento tus brazos?
Mami.
No me quieren mis hermanos.
Cuando ellos me ven llorando
nunca me dan de comer.
Me pegan fuerte en las manos
y todos dicen gritando
que ya no me quieren ver.
Me dejan sola en la calle,
y si pregunto por ti
me dicen muy enojados
que no llore, que me calle,
que tú ya no estás aquí.
Me dicen que soy un bicho,
que además tú no me quieres;
y en ocasiones me han dicho:
Niña ¿Por qué no te mueres?
Además todas las noches
cuando Pa llega borracho
me ve dormida y me pega.
Sólo escucho sus reproches
cuando la ira le cega.
Mami.
¿Por qué me hacen tanto daño
si tan sólo tengo un año?
Papá no quiere que le hable
dice que yo soy culpable,
y que hubiera preferido
que yo no hubiese nacido.
Ellos piensan que no entiendo
las palabras que me dicen,
pero yo aún no comprendo
por qué razón me maldicen.
Mami.
Hoy cuando estaba dormida
llegó mi papá llorando,
y llorando me decía
que me estaba lastimando.
Dijo que sí me quería,
pero me siguió pegando.
Me dice que lo perdones,
que prometerá cuidarme
pero que no lo abandones…
…¡Mami!
¡No late mi corazón!
¡Papá está desesperado!
…Ahora sé por qué razón
nunca estuviste a mi lado.
Ahora sé por qué razón
yo jamás te pude ver.
Papá dijo que moriste,
que por mí la vida diste
al momento de nacer.
…Me dejaste sola y triste,
dime ma" ¿Por qué te fuiste?
si yo te quería tener.
-Hija, Hija mía.
Ya no llores.
Ya no vas a sufrir más.
¡Mamá!
¡Ya puedo escuchar tu voz!
…Mami ¿dime dónde estás?
-Hija, ya estamos juntas las dos.
Ya puedo decir papá;
ya doy mis primeros pasos.
Pero, dónde estás mamá?
Porqué no siento tus brazos?
Mami.
No me quieren mis hermanos.
Cuando ellos me ven llorando
nunca me dan de comer.
Me pegan fuerte en las manos
y todos dicen gritando
que ya no me quieren ver.
Me dejan sola en la calle,
y si pregunto por ti
me dicen muy enojados
que no llore, que me calle,
que tú ya no estás aquí.
Me dicen que soy un bicho,
que además tú no me quieres;
y en ocasiones me han dicho:
Niña ¿Por qué no te mueres?
Además todas las noches
cuando Pa llega borracho
me ve dormida y me pega.
Sólo escucho sus reproches
cuando la ira le cega.
Mami.
¿Por qué me hacen tanto daño
si tan sólo tengo un año?
Papá no quiere que le hable
dice que yo soy culpable,
y que hubiera preferido
que yo no hubiese nacido.
Ellos piensan que no entiendo
las palabras que me dicen,
pero yo aún no comprendo
por qué razón me maldicen.
Mami.
Hoy cuando estaba dormida
llegó mi papá llorando,
y llorando me decía
que me estaba lastimando.
Dijo que sí me quería,
pero me siguió pegando.
Me dice que lo perdones,
que prometerá cuidarme
pero que no lo abandones…
…¡Mami!
¡No late mi corazón!
¡Papá está desesperado!
…Ahora sé por qué razón
nunca estuviste a mi lado.
Ahora sé por qué razón
yo jamás te pude ver.
Papá dijo que moriste,
que por mí la vida diste
al momento de nacer.
…Me dejaste sola y triste,
dime ma" ¿Por qué te fuiste?
si yo te quería tener.
-Hija, Hija mía.
Ya no llores.
Ya no vas a sufrir más.
¡Mamá!
¡Ya puedo escuchar tu voz!
…Mami ¿dime dónde estás?
-Hija, ya estamos juntas las dos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)